miércoles, 9 de diciembre de 2009

A L L M Y L O V I N G !






Les tengo más amor que Mafalda. Se más de ellos que Badia.
Tengo esa pasión obsesiva e incurable: Ellos Cuatro.
Y qué me importa no poder haberlos vivido como otros? Yo siempre los seguí desde donde soy, desde donde estoy.
Y es amor a sus historias, a sus defectos, a su revolución, a su psicodelia, a sus creaciones; obras maestras, inolvidables para el mundo.
Y cada vez que escucho una canción, es tan enorme el agradecimiento a la vida de aquella vez, cuando a los 10 años, haber escuchado a mamá tararear Something, y de ahí en adelante, nunca más abandonarlos. Soy una más en millones y millones. Sé que comparto esto con billones de seres humanos. Lo que hicieron es una genialidad, ninguna banda superará semejante manía generada en sus fans. Por que además de música, hicieron historia.
Y no no me imagino que hubiese pasado si nunca los hubiese escuchado por primera vez. Y cada una de sus canciones me recuerda a algo/alguien.
Y cada sonido emitido por ellos me llega tannnto. No es una exageración, un día como hoy, puedo decir que son parte de mi felicidad. Me sacan una sonrisa atrás de otra.

Melodías mas graciosas nunca escuché, y una frase más pura que ALL YOU NEED IS LOVE, tampoco.. Y más cierta, imposible!
Son amor eterno. E ter no.

martes, 24 de noviembre de 2009

Si me das tu amor.

Si me das tu amor ya no quiero más que eso,
si me das tu amor todo el resto se puede olvidar.
Si se oculta el sol me ilumina el gusto de tus besos, si se oculta el sol en tu cuerpo volverá a brillar. Cuando estás conmigo todo lo que digo ya está de más, todo lo que es triste para mi no existe queda atrás. Si no es de a dos veo al mundo andando en retroceso, si no es de a dos los relojes pierden el compás. Cuando estamos juntos ya no pregunto por qué luchar. Todo asunto serio es menos que el misterio de tu mirar. Cuando estás conmigo todo lo que digo ya está de más, todo lo que es triste aunque sé que existe puede esperar. Si me das tu amor ya no quiero más que eso, si me das tu amor todo el resto se puede olvidar. Si me das tu amor ya no quiero más que eso, si me das tu amor no hay más nada que pueda desear.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Carta a una señorita en París

La bibliotecaria de la escuela (Mi querida Lili) dijo que leyera a Cortázar, que me iba a gustar mucho. Bueno, me prestó Bestiario en un recreo y sólo leí este cuento por que me gustó el título. Gracias Lili (ni vas a leer esto, ja) puede que nunca jamás olvide esta lectura.



ANDREÉ, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar... Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. Cuán culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafío me pase por los ojos como un bando de gorriones.
Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá... Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enteraría; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.
Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible. Pero hice las maletas, avisé a la mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor. Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.
Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas.
Entre el primero y segundo piso, Andrée, como un anuncio de lo que sería mi vida en su casa, supe que iba a vomitar un conejito. En seguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte. Mire usted, yo tenía perfectamente resuelto el problema de los conejitos. Sembraba trébol en el balcón de mi otra casa, vomitaba un conejito, lo ponía en el trébol y al cabo de un mes, cuando sospechaba que de un momento a otro... entonces regalaba el conejo ya crecido a la señora de Molina, que creía en un hobby y se callaba. Ya en otra maceta venía creciendo un trébol tierno y propicio, yo aguardaba sin preocupación la mañana en que la cosquilla de una pelusa subiendo me cerraba la garganta, y el nuevo conejito repetía desde esa hora la vida y las costumbres del anterior. Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubera sido preferible matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta.
Me decidí, con todo, a matar el conejito apenas naciera. Yo viviría cuatro meses en su casa: cuatro —quizá, con suerte, tres— cucharadas de alcohol en el hocico. (¿Sabe usted que la misericordia permite matar instantáneamente a un conejito dándole a beber una cucharada de alcohol? Su carne sabe luego mejor, dicen, aun—que yo... Tres o cuatro cucharadas de alcohol, luego el cuarto de baño o un piquete sumándose a los desechos.)
Al cruzar el tercer piso el conejito se movía en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme a entrar las valijas... ¿Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo. Apenas se movía. Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un click final, y que es también un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a Lavanda, en el fondo de un pozo tibio.
Sara no vio nada, la fascinaba demasiado el arduo problema de ajustar su sentido del orden a mi valija—ropero, mis papeles y mi displicencia ante sus elaboradas explicaciones donde abunda la expresión «por ejemplo». Apenas pudee me encerré en el baño; matarlo ahora. Una fina zona de calor rodeaba el pañuelo, el conejito era blanquísimo y creo que más lindo que los otros. No me miraba, solamente bullía y estaba contento, lo que era el más horrible modo de mirarme. Lo encerré en el botiquín vacío y me volví para desempacar, desorientado pero no infeliz, no culpable, no jabonándome las manos para quitarles una última convulsión.
Comprendí que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris.
Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad.
De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa, se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento. (Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el descanso.)
Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches —sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es que me desea las buenas noches— y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza.
Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento. Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante nada tengo que decir, los miro solamente desde el sofá, con un libro inútil en la mano —yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo—; y se comen el trébol.
Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran su triple sol y están contentos. Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos, verlos a mis pies y quietos —un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los dioses—, no así insinuándose detrás del retrato de Miguel de Unamuno, en torno al jarrón verde claro, por la negra cavidad del escritorio, siempre menos de diez, siempre seis u ocho y yo preguntándome dónde andarán los dos que faltan, y si Sara se levantara por cualquier cosa, y la presidencia de Rivadavia que yo quería leer en la historia de López.
No sé cómo resisto, Andrée. Usted recuerda que vine a descansar a su casa. No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito, si esta mudanza me alteró también por dentro —no es nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha—. Así, Andrée, o de otro modo, pero siempre así.
Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen ¡ Qué alivio esta oficina cubierta de gritos, órdenes, máquinas Royal, vicepresidentes y mimeógrafos! Qué alivio, qué paz, qué horror, Andrée! Ahora me llaman por teléfono, son los amigos que se inquietan por mis noches recoletas, es Luis que me invita a caminar o Jorge que me guarda un concierto. Casi no me atrevo a decirles que no, invento prolongadas e ineficaces historias de mala salud, de traducciones atrasadas, de evasión Y cuando regreso y subo en el ascensor ese tramo, entre el primero y segundo piso me formulo noche a noche irremediablemente la vaina esperanza de que no sea verdad.
Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se advierte, toda la noche trabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa —usted sabe que las casas inglesas tienen los mejores cementos— y ahora me quedo al lado para que ninguno la alcance otra vez con las patas (es casi hermoso ver cómo les gusta pararse, nostalgia de lo humano distante, quizá imitación de su dios ambulando y mirándolos hosco; además usted habrá advertido —en su infancia, quizá— que se puede dejar a un conejito en penitencia contra la pared, parado, las patitas apoyadas y muy quieto horas y horas).
A las cinco de la mañana (he dormido un poco, tirado en el sofá verde y despertándome a cada carrera afelpada, a cada tintineo) los pongo en el armario y hago la limpieza. Por eso Sara encuentra todo bien aunque a veces le he visto algún asombro contenido, un quedarse mirando un objeto, una leve decoloración en la alfombra y de nuevo el deseo de preguntarme algo, pero yo silbando las variaciones sinfónicas de Franck, de manera que nones. Para qué contarle, Andrée, las minucias desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal, en que camino entredormido levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño, y mi Gide que se atrasa, Troyat que no he traducido, y mis respuestas a una señora lejana que estará preguntándose ya si... para qué seguir todo esto, para qué seguir esta carta que escribo entre teléfonos y entrevistas.
Andrée, querida Andrée, mi consuelo es que son diez y ya no más. Hace quince días contuve en la palma de la mano un último conejito, después nada, solamente los diez conmigo, su diurna noche y creciendo, ya feos y naciéndoles el pelo largo, ya adolescentes y llenos de urgencias y caprichos, saltando sobre el busto de Antinoo (¿es Antinoo, verdad, ese muchacho que mira ciegamente?) o perdiéndose en el living, donde sus movimientos crean ruidos resonantes, tanto que de allí debo echarlos por miedo a que los oiga Sara y se me aparezca horripilada, tal vez en camisón —porque Sara ha de ser así, con camisón— y entonces... Solamente diez, piense usted esa pequeña alegría que tengo en medio de todo, la creciente calma con que franqueo de vuelta los rígidos cielos del primero y el segundo piso.
Interrumpí esta carta porque debía asistir a una tarea de comisiones. La continúo aquí en su casa, Andrée, bajo una sorda grisalla de amanecer. ¿Es de veras el día siguiente, Andrée? Un trozo en blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé para asistir a una tarea de comisiones. En su cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos; acaso ahora mismo, pero no, no ahora — En el ascensor, luego, o al entrar; ya no importa dónde, si el cuándo es ahora, si puede ser en cualquier ahora de los que me quedan.
Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara alguna clara mañana de París. Anoche di vuelta los libros del segundo estante, alcanzaban ya a ellos, parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes —no por hambre, tienen todo el trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también gritaron, estuvieron en círculo bajo la luz de la lámpara, en círculo y como adorándome, y de pronto gritaban, gritaban como yo no creo que griten los conejos.
He querido en vano sacar los pelos que estropean la alfombra, alisar el borde de la tela roída, encerrarlos de nuevo en el armario. El día sube, tal vez Sara se levante pronto. Es casi extraño que no me importe verlos brincar en busca de juguetes. No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo hice lo que pude para evitarle un enojo... En cuanto a mí, del diez al once hay como un hueco insuperable. Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza, cuántas cosas pueden construirse. No ya con once, porque decir once es seguramente doce, Andrée, doce que serán trece. Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales.


lunes, 7 de septiembre de 2009

Fin de los Beatles ¿Por qué se separaron?



- Lennon fué asesinado en 1980. McCartney, Harrison y Starr volvieron a reunirse como los Beatles en 1990 para terminar de grabar canciones inconclusas de John Lennon para The Beatles Antologhy. Harrison murió de cancer en 2001. Paul McCartney, con la ayuda de Lee y John Eastman, se convirtió en el hombre más rico del mundo de espectáculo, y Linda McCartney murió de cancer de pecho en 1998.

¿Esto les suena a historia de amor? ¿El amor deja de ser amor según cómo termine la historia? Quizá podría ser así, aunque los finales nunca alcanzan para borrar la historia; lo más común es que la fijen.

La historia de los beatles fue siempre de algún modo más grande que los Beatles como banda e individualmente: fué la historia de una época, de una generación que buscaba nuevas posibilidades. Fue la historia de lo que ocurre cuando esas posibilidades se materializan, y se lo que sucede cuando las mejores esperanzas se desintegran. Sí, fué una historia de amor, y el amor casi nunca es sencillo. Porque por más que los Beatles se hayan amado a sí mismos como grupo, el mundo que los rodeaba siempre los amó más. Ese amor fue lo que, más que ninguna otra cosa, elevó a los Beatles, pero también lo que los hizo sentirse encerrados, hasta el punto de no poder soportarlo. John Lennon, en particular, sintió que tenía que acabar con ese amor, y a Paul McCartney, en particular, le dolió enormemente verlo desaparecer. Sin embargo, una vez que aquello sucedió, ya no había vuelta atrás. Lo que nos queda de ese amor, cada uno de sus maravillosos frutos, nos sigue acompañando; pero las personas que lo hicieron posible tambi´ñen lo destruyeron, y nunca terminaron de recuperarse por completo de aquella experiencia. "Fué hace tanto tiempo", dijo años más tarde Harrison. "A veces me pregunto si realmente estuve ahí, si no habrá sido todo un sueño."

Los cuatro estuvieron ahí y todo fué un sueño.
Nos elevó, nos rompió el corazón y aún continúa; y quizá nunca nada semejante vuelva a transformar una época.


Rolling Stone Septiembre 2009 - Edición Homenaje

martes, 1 de septiembre de 2009

Song...

*

Con el mismo dedo que te toco el timbre puedo presionar tu herida. Con la misma mano que te acaricio yo puedo meterte faca. Con la misma que digo mamá, puedo anular tú autoestima. Con el mismo empujón que te ayuda a crecer, puedo tirarte de la hamaca. Y así lastimarte, cortarte las piernas, llenarte de miedos, hacer que no quieras ganar este juego que tanto vale la pena. Yo puedo asfixiarte, reducirte a cero, hacer que no quieras sacarte el sombrero ante este milagro que algunos llaman vida. De la misma forma que hago una revolución te hago un golpe de estado. Del fernet puedo ser un curda feliz o ser víctima y victimario. De la manipulación yo puedo hacer el bien pero también maldades. De paso cañazo que no doy por dar te quito posibilidades. Y yo acá re puesto explicando que es esto de que los opuestos que están dentro nuestro, si bien son opuestos, también son complementarios. Dentro mío bailan Hitler y Mahatma, Buda y Zorba el griego, Mariano Grondona y el Diego, el amor y el dinero, dolina y el mono Mario. Para hacerme responsable de mis facultades asesinas sufro y muero. Para reírme hasta el llanto cada tanto lloro hasta reírme a pleno. Para mí que menos, más, mejor, peor, muy, tan son trampas de la mente. Para mí que clasifica lo inclasificable porque teme a la muerte. Somos cielo y tierra, agua, fuego, tristeza, alegría, consuelo, franqueza, placer, agonía, soy sueño y desvelo, quilombo y armonía. Si no pongo el freno, a mi mente no estoy el presente, mi cuerpo no siente, estoy como ausente, casi trasparente, como quien dice demente. Hasta cuando sin corazón por el qué dirán sobre nosotros según mi opinión vivir bajo un pulgar no te deja vivir tras algo profundo. Antes de derrocar el perdón desde la nada, voy hacia el todo, del todo a la nada. Me tomo alcohol y haciendo cambio el mundo. A la circunstancia la boicotea el tiempo, a las importancias los miedos.

domingo, 9 de agosto de 2009

PorqueSí.

Que pereza me da existir. Tratar, intentar, esforzarse en ser algo. Alguien.

Hay días en que no quisiera tener forma. Que no quisiera ser tangible, física, palpable, visible.
Hay días en los que existir significa esforzarse en ser algo que no querés ser.

Sonreír cuando no tienes ni la más miserable gana, caminar cuando no tenes fuerzas, hablar de algo cuando por tu mente no queres que pase nada de nada.

Pensar agota. Me fatiga. Que los pensamientos, las meditaciones, las ideas, las imágenes del pasado se filtren por los recovecos de mi cerebro. Como mirar una película muy mala por obligación.

Hay días en que no quiero sonreír pero tampoco llorar. De esos en que no querés hablar pero no es que estés enojada o algo similar. En que no querés estar acá pero tampoco allá.

Hay días en que ser invisible es una ventaja. No existir para nadie. No ser parte de nada. Diluirse. Borrarse. Desaparecer.

Dejar de existir no es tan romántico como suicidarse. No querer ser es algo más práctico que tomar 40 pastillas con whisky. O cortarse las venas con una gillette. O meter la cabeza en el horno.

Dejar de ser es algo más complicado que tirarse desde el décimo piso de un edificio, o tirarte abajo de un camión.

Dejar de ser es pausar algo que está en movimiento. Es no soportar que el mundo siga girando, siga respirando, siga dando vueltas insensatas que no paran, que nunca paran. Es ese movimiento, esa luz, esa vida la que abruma. Tanto.

Dejar de existir es pararse a mirar el mundo en movimiento y que no importe que uno se quede atrás, relegado por esa máquina que no para de girar sin interés en que uno esté subido en esta o no.

Y porque Sí, vuelven los días grises. Y porque Sí, hoy quiero 'No ser'.

Ah, y feliz día del niño.

domingo, 26 de julio de 2009

Love story

El hombre que talló por amor 6000 escalones

Esta tarde paveando con mi vieja en internet, encontramos algo. Algo que leerlo me te hace pensar en lo lindas que son las mariposas cdo te revolotean en las entrañas por ESA persona. Una historia para confiar en la naturaleza. En la condición y la capacidad de la raza humana. De amar hasta que te explote el corazón. Para seguir creyendo en la existencia de el amor en el mundo. Esta es la historia de una pareja china que se entregó de por vida al amor prohibido dejando huellas imborrables del amor gigante que se tuvieron.

La historia se remonta a hace más de medio siglo cuando Liu Guojiang que tenía 19 años de edad, se enamoró de una mujer de 29, madre y viuda llamada Xu Chaoqing. En ese momento, era inaceptable e inmoral para un hombre joven y chino amar y convivir con una mujer mayor y con hijos. Para evitar el mercadeo de chismes y curiosidades, la pareja decidió irse a vivir a una inaccesible cueva en Jiangjin County en Chongqing, suroeste de China.

Perdida entre las montañas, y a salvo de críticas de familiares, amigos y vecinos por las diferencias de edades y las condiciones de sus respectivas vidas, la pareja padecía las condenas a su amor y Liu, en un heroico acto decidió construir un refugio muy artesanal para mantenerse ambos alejados del caldo de reproches.

En un principio, no tenían nada, ni electricidad o incluso nada que llevarse a la boca excepto sus propios labios. Tenían que comer hierba y las raíces que encontraban en la montaña, y Liu fabricó artesanalmente una lámpara de queroseno que utilizaron para iluminar sus vidas.

La vida fue muy dura y Xu sintió que había atado Liu y le preguntó en varias ocasiones, “¿te arrepientes?” a lo que Liu siempre respondió, “Siempre y cuando seamos positivos, la vida va a mejorar”. (ese optimismo tan oriental)

El camino hasta su recóndito hogar era muy complicado, paraje virgen y escarpados riscos conducían a una pequeña cueva donde firmaron sus mejores años. Al principio y debido a la dificultad, era sólo Liu el que bajaba de vez en cuando para casos de necesidad extrema elegando a Xu a la soledad de 2 intensas jornadas cuando marchaba su marido del hogar.

El “detalle” que Liu dedicó a su amada se fraguó a partir del segundo año, y durante más de 50. Liu decidió tallar, poco a poco y con sus propias manos los escalones necesarios para salvar los 1550 metros de desnivel de la montaña y así facilitar la bajada de su mujer.

En 2006, su historia se convirtió en la mejor historia de amor de China (premio de una importante publicación). El gobierno local decidió preservar la “escalera del amor” y el lugar donde vivió la pareja como un museo, para que esta historia de amor pueda ser recordada para siempre.

El premio por la historia fue recibido por uno de los hijos del los “modernos” Romeo y Julieta, Liu Mingsheng, quien acudió a la ceremonia con una pequeña y curiosa lámpara de queroseno hecha con un frasco de tinta por su propio padre. Liu hijo explicó que las lámparas caseras de queroseno han sido la única manera en la que sus padres han “iluminado” su amor refugiados en la montaña, y explicó que éstos no estuvieron presentes en la ceremonia de premiación debido a su avanzada edad.

“Mis padres han vivido recluidos por más de 50 años por el amor que se tienen. No tienen electricidad y mi padre hacía lámparas de queroseno para iluminar nuestras vidas”, dijo el hijo de los apasionados amantes de Chongqing.

Alejados del mundo y la civilización, Liu y Xu formaron su propia familia y tuvieron hijos y como en los cuentos de hadas, vivieron felices desde entonces en su original refugio, en el que permanecen juntos a pesar de su avanzada edad hasta principios de este año , cuando Liu murió en brazos de su mujer amada, en su hogar de siempre…después de una jornada de labores en el campo.

:')
y ahí decis, algún día voy a creer en la frase "Pero el amor es más fuerte" y voy a comprender un "All you need is love"
No pretendo que tallen 6000 escalones en una montaña por mi, pero ojalá encuentre esa persona que me acepte por lo que soy, lo que deje de ser y lo que seré.

lunes, 6 de julio de 2009

Llora llora, la llorona -.-

Lloré dos días seguidos. Cómo hacía tanto tanto que esto no pasaba, lo tomé como algo rarrro.
Hiciera lo que hiciera, me sentara en la pc y lloraba, me pusiera a leer y perdiera la concentración y lloraba, me tirara en el sofá bien tarde a ver television, hasta que me adormecían los programas aburridos que pasan a las 12 de la noche. Finalmente apagaba el aparato, me acomodaba en mi cama, me tapaba con todas las cosas que llevo puestas encima de las sábanas, y cinco minutos después empezaba a llorar.
Nada podía parar ese llanto. Era impredecible y no sabía bien porque venía. Las lágrimas corrían, junto con un ..jadeo que podía ser confundido con una risa anormal, mi casa arrugada, mi nariz roja roja, y mis ojos chiquitos. Todo al mismo tiempo, y yo sin explicarme porque mierda se producía ese fenómeno, tan denso y amargo. No es que haya estado bien, feliz y contenta, y de la nada me hubiese puesto a llorar como una maricona. Como la verdadera maricona que soy.
Habían sido unos días tristes, Supongo que X situaciones anteriores desataron un sentimiento terrible en mi, (aunque intenté bloquearlo durante un buen rato, para que mi mamá no se preocupe por mi y no vaya a hacerme la preguntita de, ¿por qué llorás? -.-)
Me puse a llorar por eso supongo, pero la siguiente noche, ya mas tranquila y fuera de todo el drama que realice en mi mente, hice el mismo ritual de siempre. Me metí en la cama y traté de dormir. Igual, mientras escuchaba música para no pensar, el nudo en la garganta volvió y las lagrimas empezaron a brotar y nueeevamente empezó el llanto, la tristeza, la conmiseración.
Hoy me di cuenta de algo esencial. Que cada vez que me guardo de decir algo o sentir algo, mi cuerpo reacciona. Me dice, con ese llanto repentino sin sentido, que necesita "desaguar" por algún lado, necesita sacar esa mala energía. Yo que siempre me había creído fuerte por aguantar ciertos golpes con firmeza, ahora entiendo que guardarse algo es de lo peor. Aunque también se que se manifiesta en diferentes lugares del cuerpo.
Siempre me guardo todo. Lo que me da alegría y lo que me da la más grande de las tristezas. Soy como una caja envuelta en miles de papeles de regalo, interminables. Me escondo todo el tiempo. No se si soy fuerte por no decir lo que siento. No se si guardarme cosas me ayuda realmente.
Lloré dos días seguidos.
Cuando terminaba de llorar sentía un alivio enorme y no tardaba en cerrar los ojos, quedarme dormida, como si con el llanto todos mis problemas, todas mis preocupaciones se hubieran diluido.
(amanecer-)


Todavía no usé mi milagro de hoy
(que corta es la vida, mi amor!)
No voy a buscar mas consuelos tontos
si pasa algo malo esta vez.
Te voy a buscar, en la oscuridad
Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor
si Dios no me quiere en tu eternidad
Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún
y un poquito tarde ésta vez se va a hacer…
Y mientras tanto el sol se muere, y no parece importarnos…
Mientras te quiero el sol se apaga, y si Dios queda en nada o no existe
te amaré mucho más.
Te voy a encontrar, en la oscuridad
Algún día, pronto, una de mis vidas
va a intentar matarme y lo vá a lograr ..

domingo, 5 de julio de 2009

- I never expected to be anybody important.
Elvis

martes, 2 de junio de 2009


Mirando las golondrinas en el cielo,
no se ven otras golondrinas al alcance de la mano
es cuando la estupidez gana por afano,
a la suerte que nunca llega si la estamos esperando..
¿Cómo? ,¿cuándo? y ¿Por qué?
son demasiadas preguntas para hacerle al destino,
a veces estamos finos y otras veces nada que ver,
pues hay que caminar antes de empezar a correr.
La culpa es un invento muy poco generoso,
y el tiempo tremendo invento sabandija,
será que será suficiente con que uno elija,
porque si no la buena fortuna pasa de largo..


Es muy duro curarse de lo que cura

lunes, 1 de junio de 2009



Y yo pasé sin querer, sin querer pasar

martes, 26 de mayo de 2009

f cumpleaños a mi


16 años de histeria malhumor y caprichos. Así es.

viernes, 15 de mayo de 2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

martes, 21 de abril de 2009

(Aburrida y eterna clase de matemática)

lunes, 20 de abril de 2009

martes, 7 de abril de 2009

RS Abril 09


Esta tarde cuando me tocó el timbre el sr de la revistería y vi que traia en sus manos la rolling de este mes en vez de decirle buen día dije;
AL
FIN !
(John en la portada)
Si, edicion aniversario que te viene con la listita de ls 100 mejores cantantes de todos los tiempos. Johnny en el número 5 (ya que el uno se lo quedó la diosa de Aretha Franklin), por mi parte el número uno ja.

JOHN LENNON Por Jackson Browne;
" 'Imagine' es una obra maestra de la interpretación. El está viviendo la idea -nuestra más intima añoranza de un mundo donde la paz sea real- cuando la canta. Y la canta con valentía, sin pecar de polémico o ingenuo. Es maravilloso expresar tan bien una idea que todo el mundo puede cantar. Es una cancion que te da ganas de ponerte a cantar. "

domingo, 29 de marzo de 2009

Mr Darcy & Elizabeth, Pride And Prejudice


[Mr Darcy]: You have bewiched me

again n againnnnn, más dulce que eso, doesn't exist.

martes, 24 de marzo de 2009

Love at first sight ?

Me como las uñas. Me sudan las manos. Camino sin sentido por la calle destino colegio. Me duche y me olvidé hasta de peinarme. Ando con una sonrisa estúpida en la cara, como todas las mañanas (por el hecho de que tengo fascinación por caminar sola a la mañana bien bien temprano) Todo me parece color de rosa. me dí cuenta de que los días grises dejaron de tener el efecto maníaco-depresivo que tenían antes. El mal humor de X persona y su ultra pesimismo no tiene cabida en mi vida. Me siento que vuelo sobre una nubecita diez centímetros por encima de todos (ja).

A mi estas cosas me pasan muy rara vez. solo cuando estoy rara (la mayoría del tiempo). De la nada me queda un pensamiento y me martilla el cerebro todo un día.
Yo no creo que en amor a primera vista (porque escuché reiteradas veces la cancion Love at first sight de kylie minogue y me dio un nose qué de no se donde y no se como). De hecho, yo creo que si dos personas se ven en la calle, y resulta que existe una atracción instantáanea, es pura lujuria, puro deseo carnal, puro algo, pero lo último que es, es amor. No hay forma que el amor, un sentimiento tan tan tan complejo, se descubra en dos segundos en que cruzás la mirada con un pibe que atiende en el super o en un café cerca de tu casa.

Como ya lo dije antes, estas cosas no me pasan muy seguido. Esos “amores a primera vista”, que yo prefiero llamar lujuria son inexistentes. Y si lo existen, son pasajeros.
El punto es que creo en esos amores que con el tiempo se van prendiendo mas y más a tu ser, de alguna forma. Por ahi la primera vez que tuve uno de esos rayos que te caen del cielo que te dejan perpleja y feliz fue cuando me di cuenta de lo que me pasaba con X persona. Por esos tiempos, yo tenía muy muy pocos años y conocía muy muy muy poco sobre las relaciones etc etc. Menos que hoy.

Yo nunca fui una chica que le tiene especial aversión a todo ese romanticismo y cursilería que tanto les gustaba a mis compañeras de clase, amigas, hermana, entre otros; Y nunca fui de las enamoradas que esperaban el Dia de San Valentín con ansias. (Optaba mas por el 20 de julio, ya que no tenía la compania)
Soy tan dulce como un ladrillo.

Así que esa primera vez que crucé miradas con X, fue exactamente como si un trueno hubiese traspasado el techo del lugar y me hubiera partido en dos. Por mi boca solo salieron estupideces por supuesto y mantuvimos una sonrisa cómplice, teniendo tanto en común. Asi habremos estado un espacio de tiempo infinito en que ambos nos sabíamos complices del otro, dentro de la misma sintonía… o al menos así lo sentía yo. (obviamente estaba equivocada) dsp. de eso, al momento de desarrollar otras dinámicas, charlamos un tiempo más y llegamos a conectar muy bien dentro de a naturalidad que brotaba de los dos como si las fuerzas cósmicas del universo nos hubiesen juntado en ese momento, en ese lugar con el propósito de conocernos. Al menos yo lo sentí así. En ese momento pensé que tenia que seguir adelante con un sentimiento tan fuerte.
Con el pasar de los años de aquel nefasto día en el que por primera vez nos dijimos tantas cosas en la cara, me fui dando cuenta que X tenía líos sin resolver con una ex (los EXes deberían simplemente desaparecer de nuestras vidas, por algo son “ex” ¿no?), que no dejaba de atormentarlo y enamorarlo a pesar de todo, se alejaba paso a paso la posibilidad que algo pasara entre nosotros. Finalmente la magia del principio se desvaneció y quedaron solo cenizas que se llevó el viento con muchísima facilidad. Y el día de hoy, no se que pensar,' It's been three years since Im knockin' on your door, And I still can knock some more ! '

Sos un GGGGIIIIIIIIILLLLLLLLLLLLLLLL

par de zapatos

Un zapato solo no es nada. tiene que haber un par que lo complemente. el derecho y el izquierdo. si el derecho no está, no es un par. y si no es un par no son zapatos útiles. Por lo mismo que tenemos dos pies, dos piernas, dos manos, dos brazos, dos pulmones, dos riñones, e inclusive dos fosas nasales.
Si perdemos uno de estos, no nos morimos: seguimos viviendo, pero no de la misma manera. Cuando tenemos un fachi catarro, y una de las fosas nasales se tapa, podemos respirar por la otra, pero nunca vamos a sentir lo mismo que si tuvieramos las dos abiertas. un tanto.. anormal. y complicado.
Siguiendo con esa lógica, el ser humano tiene dos pares de muuchas cosas, pero si uno de ellos se enferma y tiene que ser extirpado, el otro va a seguir funcionando... hasta cierto punto.
Una pierna puede ser extirpada y el cuerpo puede adaptarse a eso: pero tarde o temprano va a sentir otra vez la necesidad de tener ahi una pierna que le sirva de muleta, una pierna que no va a ser la misma que tenía antes, pero que le va a permitir movilizarse mejor.
La cosa es mas seria si hablamos del cerebro, que de igual manera está compuesto por dos partes como todo, dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. Cada lado tiene funciones distintas pero complementarias: O sea, no son la misma cosa, los dos hacen actividades distintas pero al final de día, el derecho no puede vivir sin el izquierdo. No podemos extirpar el izquierdo y esperar que el derecho se encargue de todo el rollo. Ambos dos tienen que estar bien o el ser humano, no funciona ni ahi.
El ojo del ser humano por ejemplo: a simple vista uno pensaría que un ojo es igual al otro. Pero ya se sabe que uno es mas pequeño que el otro. bah, los curiosos que loleyeron por ahi o alguien se lo dijo, como mi caso, que me lo dijo mi progenitora. De todas formas: sin un ojo nos perdemos parte del mundo aunque no lo parezca.
El mundo está compuesto por pares: pares de cosas, pares de órganos, derecha izquierda, arriba abajo, negro blanco, claro oscuro. Sin uno no existe el otro.
Por lo que para mi es simple pensar que la es la forma natural de la naturaleza, y que por lo tanto, esta siempre nos obliga a buscar un par complementario de alguna manera, me hace pensar que es el estado natural del ser humano de andar en pareja. Si, otro que lo complete. Porque como dice una cancion, o nose de donde lo saqué pero está en mi mente, algo asi: Two can be complete without the rest of the world.
Por mas madres solteras que haya, por mas hombres viudos, por mas que te hagas la superada y por mas cantidad de eventos sociales (jodas donde el alcohol siempre esta presente) que vayas para olvidar a tu ex y que nos empuja a no depender de los hombres.
No se trata de dependencia, se trata simple y llaaaaaaanamente de lógica natural. Termina siendo la naturaleza la que nos urge a buscar un complemento, no es un capricho de nuestra mente ni nuestro corazón- (desde mipunto de vista)

jueves, 19 de marzo de 2009

¿ Me bloqueaste ? Ok

Cuando un contacto de tu messenger desaparece completamente, es decir, ya no vuelve a aparecer la ventanita en la parte inferior derecha de tu monitor, puede que haya pasado una de las siguientes opciones:

1.
Que el contacto en cuestión haya conseguido un trabajo de 16 hrs de día y que solo se conecte al msn en la noche, digamos, tres o cuatro de la mañana.
2.
Que haya decidido no usar el messenger nunca más en señal de protesta anti-capitalista a las grandes corporaciones como Microsoft.
3.
Que se haya ido a vivir a la Antártida y se haya olvidado de llevar la notebook.
4.
Que se haya cambiado de dirección de correo electronico y no te haya agregado a su lista, por ahi por un olvido.
5.
Que te haya bloqueado y/o eliminado de su lista de contactos. (por razones obvias)

Para la opcion número 5, solo te queda actuar de dos formas:

Opción A: Olvidarse del asunto totalmente.

Opcion B: Pensar de manera obsesiva por que mierrr una persona comoe esa se da el trabajo de abrir la ventana del msn, buscar tu correo dentro de una lista de interminables nicks, hacerte clic derecho, marcar la opcion ELIMINAR CONTACTO y marcar en esa ventanita que aparece Deseo no admitir a este contacto, Quitar también de mis contactos de Hotmail, sin tenerte la más minima piedad.

Si seguimos pensando en la opción 5, podríamos decir que hay dos razones por las cuales eliminás a un contacto de tu msn: Porque no mantienes contacto con éste, ya se porque fue un contacto “coyuntural” ; o porque simplemente ya no lo queres ver más (siquiera leer su nick, lo que implica saber su estado de animo, etc.) ni mantener contacto con ellos, ni el mas misero contacto.

Espero con toda mi alma, (y lo escribo bien lento, para que no me duela tanto), espero mi querido X, que te hayas mudado a la Antártida y un pingüino gigante de haya digerido.

martes, 3 de marzo de 2009

Remontar
el
barrilete
en
esta
tempestad
!




C'mon, gracias universo por conspirar

martes, 17 de febrero de 2009









Y si amanece por fin
y el Sol incendia el capó de los coches
baja las persianas;
de ti depende y de mí
que entre los dos siga siendo ayer noche
hoy por la mañana,
olvídate del reloj.

miércoles, 28 de enero de 2009


and I am not frightened of dying, any time will do, I
Dont mind. why should I be frightened of dying?
Theres no reason for it, youve gotta go sometime.
I never said I was frightened of dying.

jueves, 22 de enero de 2009

So close no matter how far
Couldnt be much more from the heart
Forever trusting who we are
And nothing else matters

Never opened myself this way
Life is ours, we live it our way
All these words I dont just say
And nothing else matters

Trust I seek and I find in you
Every day for us something new
Open mind for a different view
And nothing else matters


Never cared for what they do
Never cared for what they know
But I know