lunes, 12 de mayo de 2014

aferrados el uno al otro como dos ínfimas cosas que buscan sumarse


(...) la cabeza cargada de ternura, pienso en el mundo vasto, en el andar de las cosas aparentemente inertes, en las masas enormes de agua trabajando en formar y deformar continentes, en el mundo millonario de vidas que nada saben de su objeto. Y gozo infinitamente de sentirnos pequeños, sin importancia, desprendidos de la estúpida pretensión del hombre vano, valiendo sólo por nosotros aferrados el uno al otro como dos ínfimas cosas que buscan sumarse, anhelando un más allá.

Única misión, en verdad, para los que pasamos tan pronto y sin saber para qué. Llegar al absoluto olvido, que es como morir ejerciendo la vida. Ser atracción inevitable y luego despertar, ansiosamente consciente de su carne mortal y pensamiento inútil para balbucir de impotencia mil gestos aproximativos.

(Fragmento Xaimaca, Ricardo Gúiraldes, 1923)