lunes, 12 de enero de 2015

"La boca no la va a abrir. Si no la abría antes, ahora no la va a abrir, para qué."



Palabras que se atoran y son mucho más que eso. Un cajón es lo concreto. El cajón para la cremación es más barato que el otro. No sé por qué, no me acuerdo bien. Seguro que Traum me lo dijo. Creo que no tiene adentro un subcajón de chapa soldada para evitar que el cuerpo se pudra. El cuerpo se pudre igual pero tarda más, y que tarde más, no sé por qué pero estoy seguro que Traum me lo dijo, es casi lo mismo pero es mejor. Mire que me voy a andar fijando en chiquitas. Uno tiene que gastarlo todo en un velorio-entierrocremación-putrefacción. Uno tiene que enterrarse con el muerto, si no, es un mal hijo; si no, es un hijo de puta que deja que el muerto se entierre solo. No es mi caso, señor Traum, tampoco el de mi padre, en esta época de la vida la plata me sobra. Gasto toda la que quiero por día y no se acaba. Ya sé, el futuro, ya sé, ya voy a ver. Pero hace rato que no veo nada. Como nunca me diste un consejo, yo no puedo hacer nada más que lo que se me ocurre. Gastar, por las dudas, por si no hay ningún futuro para mí. —Estabas loco, papá —le digo al cajón. Y ya no lo miro, ni le hablo, ni lo pienso. Podríamos estar velando su saco y para mí sería lo mismo. Le pedí a Traum que no lo pegaran con la gotita ni lo cosieran.


La boca no la va a abrir. Si no la abría antes, ahora no la va a abrir, para qué. A menos que se le ocurra un Gancia, como lo van a cremar capaz que tiene miedo de que se le seque la boca en el infierno. Pero ya lo pensé, no voy a dejarte en banda, viejo compañero, con eso no se juega. Tengo la solución en la mano. Recién ahora me doy cuenta de que todo este tiempo tuve la petaca en la mano, y que todo el mundo me tuvo que haber visto. Pero estas cosas me están permitidas a mí, porque tuve la precaución de ganar bastante dinero. El suficiente como para despegar del barrio, como para pagar esta fiesta, como para terminar por olvidarme quién carajo soy y de dónde mierda vengo. Eso, mierda, de la mierda vengo, del fango más fango mezclado con la mierda más mierda. Me paso la mano por la cara. Me voy a ir, ya me voy a ir o la náusea va a volver y acá no hay ducha. Aunque capaz que hasta eso hay. Corro la mortaja y le meto la petaca a un costado. Me sostengo del cajón. Respiro. Estoy bien. Estoy bien. Repito en voz baja.

Fragmento La Ley de la Ferocidad, Pablo Ramos 

sábado, 10 de enero de 2015

La Ejecutada


Hola
2015
Me llamo Camila. Como la O'Gormann.
Camila La Ejecutada. 
Espero tus estaciones no se ensañen conmigo, otra vez.